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¿Eres Zanahoria, Huevo O Café?

Escrito Por: Katherine Giraldo


¿Eres Zanahoria, Huevo O Café? | Plenitud Psicológica

Una niña un día, le comentaba a su padre acerca de todos sus problemas, de lo mal que la había pasado los últimos días, de lo duro que se había vuelto el sobresalir y mantener un equilibrio emocional con todo lo que se vive en el mundo por estas épocas… Ella no veía más a su alrededor diferente a quejas y más quejas.

Su padre, un reconocido Chef, mientras escuchaba con atención todo el negativismo que invadían sus palabras, tomó 3 ollas y llenas de agua, las colocó a hervir en el fuego.

Ella inquieta le preguntaba qué era lo que hacía, por qué  había puesto agua a hervir en 3 ollas diferentes, y él con serenidad y confianza le dijo que esperara a ver.

Cuando el agua estaba herviendo, en la primer olla echó una zanahoria, en la segunda echó un huevo y por último, en la que faltaba echó un grano de café.

Al cabo de 20 minutos, decidió retirar las ollas del fuego que las hacía arder y las colocó encima del mesón, preparado para explicarle a su hija.

Lo primero que hizo fue sacar la zanahoria de la primer olla. Ésta, se encontraba blanda y frágil, cuando en principio tenía una contextura dura y firme.

El huevo por su lado, se encontraba duro en su interior, cuando en principio era líquido y vulnerable.

Y por último, el café seguía ah+i, tal cual como estaba, a lo mejor un poco más pequeño pero en pocas palabras era el mismo al final y también al principio.

El padre le dijo a su hija: “Cada uno de ellos, pasó por la misma prueba, se enfrentó a la misma realidad. La zanahoria perdió su firmeza y se volvió blanda ante las adversidades, ante la dificultad del entorno, sin fuerzas para mantenerse en pie como al inicio. El huevo que parecía sencillo y feliz siendo un poco líquido, decidió ponerse duro e impenetrable, se dejó amargar por la situación y su corazón se volvió como una roca… Y por último, el café jamás cambió, pero sí hizo algo allá adentro: ¡Convirtió el agua en café!”.

La hija estaba sorprendida al escuchar a su padre, y este finalmente dijo: “De la misma manera que ellos, tú hoy estás en medio del mundo en el que todos estamos, bajo el mismo sol y encima de la misma tierra… Una realidad buena o mala en tu vida, es gracias a lo que tú misma crees para ti. Así como la zanahoria y el huevo, puedes simplemente dejarte llevar por lo que hay a tu alrededor en torno al negativismo; o así como el café, puedes convertir el exterior en tu mayor oportunidad de éxito, puedes contagiar el mundo con tu esencia y convertirlo en tu verdadero paraíso”.

… Esta fue una historia que leí hace pocos días en un divertido libro, y realmente logró conmoverme.

Hoy la comparto con todos mis lectores en el blog porque sin duda, creo que vale la pena hacer un alto en el camino y darnos cuenta qué estamos siendo. ¿Una zanahoria?, ¿Un huevo?, ¿O acaso un café?

¿Cuánto tiempo pasas quejándote de la situación del mundo con tus amigos y familiares?, ¿Cuánto tiempo en el día te expones a malas noticias y a un torrente incansable de negativismo?, ¿Cuántas veces has dicho que el mundo y el exterior es el causante de tu mala situación (el gobierno, tu jefe, tu pareja, tus hijos, tu familia, el país donde naciste…)?, y ¿Hasta cuándo vas a seguir dejándote moldear del pesimismo que algunos crean hacia el mundo para terminar viviendo una vida de fracaso y frustración?

Personalmente considero que es tiempo de darnos cuenta que nuestra vida es el resultado de nuestros propios pensamientos, actitudes, decisiones, sentimientos y finalmente acciones.

Nadie más tiene la culpa de que vivas bien o mal, aparte de ti mismo.

El mundo es maravilloso, y está esperando que le imprimas tu esencia de luchador, de ganador, de exitoso, de persona feliz.

Conviértete en lo que siempre has soñado y contagia al mundo de presencia 😀 Verás como al final, el mundo tendrá el delicioso aroma de una tasa de café, gracias a ti.