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Psicología De La Afirmación Positiva

Escrito Por: Katherine Giraldo


La mayoría de las personas, comúnmente hemos aprendido y nos hemos acostumbrado a expresarnos en términos negativos.

Desde niños, se nos recalca lo que no debemos hacer: «No te subas», «No cojas», «No toques»… Y pocas veces, nos dijeron cosas como lo que estaba bien, o lo que era motivante en el sentido del placer.

Todo esto, formó en nosotros una programación mental, adecuada para pensar acorde a lo que No deseamos en nuestra vida. Dejando de lado aspectos muy importantes como la manera en que funciona nuestro cerebro.

Curiosamente, los científicos han demostrado una y otra vez que el cerebro no procesa la información especificada con un «No», es decir, para el es lo mismo que pongas el «no» en lo que te dices internamente, a que no lo pongas.

¡NO LEAS ESTO! ¿Ves? Ya lo leíste 😛

Mira que la orden es clara, el comando es sencillo de entender… ¿Qué pasó entonces?

Simple, tu cerebro no procesa el «NO» en la frase, el simplemente se ve atado a su curiosidad o necesidad de leer y de recibir el mensaje que allí se entrega.

Igualmente pasa con todo lo demás, si dices «No quiero deudas», mágicamente te verás enredado en deudas probablemente más grandes, porque eso es lo que tu cerebro entiende y el deseo que expresa al universo para que lo complazca.

Entonces, ¿Para qué utilizar Afirmaciones Positivas?

Para que tu cerebro se adapte a comprender lo que verdaderamente Quieres y deseas. De esta manera, podrás empezar a atraer y a convertir en realidad aquello que piensas, siendo lo que te hace feliz o te satisface.

Por otro lado, de las afirmaciones con las que te comuniques y le comuniques al mundo lo que quieres, se crearán tus pensamientos, de ellos tus sentimientos, de ellos tus actitudes, de ellos tus acciones y finalmente tus resultados 😀

Genial, ¿Verdad?

Entonces, lo que debes hacer es simplemente modificar la forma en que expresas tus afirmaciones, y de ello partirá la realidad que obtengas para tu vida.

No sigas quejándote ni justificando tu manera de hablar o de pensar, diciendo que ello es culpa de lo que vivas actualmente. ¡Es todo lo contrario! Tu realidad es justamente la que has atraído con tus deseos mal expresados, la que has atraído con tus pensamientos, tus decisiones y todo lo que ha salido de tu mente y cuerpo hacia el mundo.